Nueva Ley de Propiedad Intelectual del Ecuador cambia Reglas para Empresas y Emprendimientos

La nueva ley de Propiedad Intelectual del Ecuador publicitada como “Código INGENIOS” está vigente desde el 9 de diciembre del 2016. Esta ley, denominada “Código Orgánico de la Economía Social del Conocimiento” incluye múltiples cambios respecto de la ley anterior. Varios cambios son positivos y otros generan riesgos de importancia para las empresas y los emprendimientos  si no se adoptan medidas oportunas. Nos concentraremos a continuación en estos últimos.

 

En lo sustancial, la nueva ley respeta y promueve a la Propiedad Intelectual como un extraordinario incentivo para creadores y quienes invierten en ellos. Inversión  para la generación de bienes inmateriales, los cuales actualmente pueden llegar a ser los de mayor valor en una empresa o emprendimiento. Sin embargo, los empresarios y emprendedores deben conocer de ciertas reglas que la nueva ley modificó drásticamente. Esto con el fin de poder  adoptar medidas urgentes si quieren evitar serios problemas.

 

Lo nuevo de Código INGENIOS

LOS PRINCIPALES CAMBIOS EN LA LEY DE PROPIEDAD INTELECTUAL DEL ECUADOR

Ley de Propiedad Intelectual de Ecuador | CÓDIGO INGENIOS

Debajo revisaremos 3 de los principales cambios que trae el  Código INGENIOS” y que son riesgosos para empresas y emprendimientos.

 

  1. En ausencia de contrato de Propiedad Intelectual los derechos económicos sobre las obras pertenecen al creador y no a quien lo contrata

La ley anterior establecía que, en ausencia de un contrato que exprese lo contrario, los derechos económicos sobre las obras pertenecían al empleador o contratante. Por ejemplo, si una empresa o un emprendedor contrataba a alguien para una tarea de creación específica éstas pertenecían al empleador o contratante.  Podía tratarse del diseño de un logotipo para su marca, desarrollo de un diseño web, campaña publicitaria o cualquier otro producto creativo. Si no había un contrato firmado respecto de la Propiedad Intelectual sobre estas creaciones (lo usual en nuestro medio), éstas pertenecían al empleador o contratante. Este es el estándar internacional, siendo la justificación que la obra o creación en estos casos no existiría si no fuera por encargo del empleador o contratante.

La nueva ley ha invertido esta situación. Ahora en ausencia de un contrato respecto de Propiedad Intelectual sobre las obras, los derechos económicos sobre éstas pertenecen a sus creadores y no a las empresas o emprendimientos contratantes.

Es decir, actualmente si una empresa contrata el desarrollo de cualquier clase de obra y no existe un Contrato de Propiedad Intelectual que diga de forma expresa y adecuada que los derechos económicos le pertenecen a la empresa o emprendimiento, estos pertenecen a los creadores. Esto conlleva evidentes riesgos para el empresario o emprendedor.

 

  1. Transferencias y Licencias de Uso de Propiedad Intelectual No Tienen Valor Legal sin su Inscripción

Bajo la ley anterior la inscripción de contratos, de transferencia o licenciamiento de Propiedad Intelectual, era necesaria únicamente una firma para que dicho contrato tenga valor frente a terceros. Es decir, si una empresa transfería, por ejemplo, una marca a favor de otra, el contrato de transferencia tenía valor entre las dos empresas desde su firma. Sin embargo, que otras empresas tengan la obligación de respetar la transferencia realizada el contrato debía estar inscrito en el Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual.

Los contratos de transferencia o licenciamiento de Propiedad Intelectual (bajo el Código INGENIOS)  no tienen valor si no están inscritos. La inscripción debe realizarse en el IEPI o su equivalente. Así, la inscripción dejó de ser algo complementario y pasó a ser algo sustancial. Las condiciones de transferencia y licenciamiento deben reflejar esta nueva realidad. Lo anterior aplica también a los Contratos de Franquicia los cuales son, en esencia, contratos de licenciamiento de Propiedad Intelectual.

 

  1. Todo Creador (sea Empleado o No) tiene derecho a una “Remuneración Equitativa por la Explotación de la Obra”

Seguramente este es el cambio más “experimental” de la Ley de Propiedad Intelectual de Ecuador.

Se creó un derecho irrenunciable a favor de los creadores. Sean empleados o no deben recibir una “remuneración equitativa por la explotación de la obra”. Esto trae múltiples complejidades que no aborda esta nueva norma. Por ejemplo, no siempre es fácil determinar cuál es el monto percibido por la explotación de una obra ya que dicha explotación en muchísimos casos es indirecta. ¿Cómo se determina cuál ha sido la explotación de un logotipo o un isotipo? ¿o una página web? ¿o de una campaña publicitaria?.

Tampoco es sencillo determinar que remuneración se considera “equitativa”.  Es uno de esos términos jurídicos casi indefinibles. También en muchos casos es de gran dificultad determinar quién o quiénes son los autores de una creación determinada. Esto suele ocurrir en aquella donde participan muchas personas.

Además, el Código INGENIOS establece que este derecho irrenunciable será administrado mediante gestión colectiva. Esto podría complicar aún más las cosas si no se tiene el debido cuidado.

Según a la nueva ley el software está expresamente excluido de la aplicación de este derecho irrenunciable. Por lo tanto, por ley los creadores de un software no lo tienen.

En conclusión, la época de manejar esto de manera informal terminó. Actualmente hacerlo es asumir un nivel de riesgo inaceptable para cualquier actividad económica seria y profesional.

Abg. Flavio Arosemena B., LL.M. | Autor artículo CÓDIGO INGENIOS: La Ley de Propiedad Intelectual del Ecuador que cambia las Reglas del Juego

Abg. Flavio Arosemena B., LL.M.

Presidente y Socio Fundador de Arosemena Burbano y Asociados, Estudio Jurídico de Propiedad Intelectual. Licenciado en Ciencias Sociales y Políticas y Abogado de los Tribunales y Juzgados de la República del Ecuador de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG) con distinción Magna Cum Laude, y de Legis Magíster (LL.M.) – Master en Derecho, de la Universidad de Georgetown en Washington D.C. (EE.UU.). Trabajó en el Departamento de Derechos de Autor del diario estadounidense Washington Post, y como Especialista Legal Internacional en Winston & Strawn, LLP, en la ciudad de New York.